Buenas y muy buenos saludos.
Lo primero, muchas gracias por pasaros por este humilde rinconcito, espero que os encontreís a gusto y perfectamente ^^
Después, decir que acabo de regresar de un viaje de unos días a Barcelona... y que tenía que haber llevado una cámara de fotos, pues justo enfrente de mi hotel había una tienda llamada "Sunshine" (seguro que ya imaginaís en quién pensaba en cuánto la ví ^^... si es que nuestro rubito es mucho rubito)
Y, tercero, y no menos importante, hoy, en vez de un trocito, van a ser dos :))) Que como el primero es cortito, pues pongo el siguiente. Como comprobareís al terminar, nos queda poco de la temporada uno (un trocito más, sorry), pero mi idea es hacer más de esa temporada, sólo que quiero poner los que ya tengo y luego a por los nuevos. Aunque... ya me direís.
Ahora sí, lo de siempre, espero que os guste y no os corteís en comentar todo lo que sea.
Un gran besazo y a leer ^^
---------------
February 3rd, 2008
January 27th, 2008
Gracias a todos por pasar por aqui y me alegro de que os haya gustado el primer capítulo del fic (vaya, parece que ha merecido la pena desempolvar estos papeles, jejeje)
Ahora toca el segundo capítulo que, espero, que os guste también.
Mil gracias por leer
Besos
2_ Never again
- Nunca más. Nunca más – volvió a repetir, mirándole directamente a los ojos con rabia, con la ira contenida de todos esos años sufriendo.
- Nunca más. Nunca más…
Al final, esas palabras ya sólo se escuchaban en su interior mientras veía como su padre se alejaba de su lado para no volver a hacerle sufrir.
Finalmente, derrotado por el cansancio y victorioso por la lucha, dejó que unos brazos le rodeasen, le acogiesen para calmarle, para quererle, como siempre había deseado.
De repente, abrió los ojos y se dio cuenta que, por desgracia, todo había sido un sueño. Nunca ocurrido. Nunca había tenido el valor para enfrentarse de esa manera a su padre. Nunca había sido valiente. Y siempre había dejado que él, sangre de su sangre, le dominase, le humillase, le golpease… hasta que no pudo más y se fue de casa. Desde entonces había decidido que nada, excepto él mismo, le iba importar. Sólo él… y el éxito. Era lo único que merecía la pena… El poder…
Y eso era lo que había estado creyendo hasta el momento. Pero ahora… ahora… parecía que esas férreas, sólidas e imperturbables ideales se estaban tambaleando y empezando a agrietarse sin remedio. A causa de lo más inesperado.
Maldito crío pero, a la vez, bendito crío.
Ligeramente, y todavía con aquel leve dolor en el costado, se movió en la cama para mirar al otro lado de ella. Sí, no había sido un sueño. No había sido un espejismo (bueno, el dolor en el cuerpo ya le afirmaba que no lo era). Todo eso había sucedido. Y, lo que él hacía en el sueño, lo que nunca se había atrevido (por cobardía, por sumisión, por miedo), aquel maldito niño lo había hecho esa noche.
Nunca lo diría en voz alta y, sí se lo preguntasen, lo negaría, pero, de todas, todas, se sentía realmente muy orgulloso de él. De la personas que ahora dormía a su lado y, esperaba, que lo hiciera más veces. En lo más profundo de él sentía que era muy diferente a los demás, infinitamente diferente. No podía explicar la razón, pero ahí estaba. A su lado. Sin rendirse ante nada, ni siquiera ante él.
Despacio, cerró los ojos y, entonces, justo cuando la oscuridad le envolvía, reconoció a la persona que le abrazaba y en la cual se refugiaba en sus sueños. Sabía que le conocía de antes, de mucho antes de verlo por primera vez en la calle y se lo llevase al loft. Le conocía… porque siempre había estaba así, en sus sueños, un rayo de sol que le iluminaba en la oscuridad de su vida. Su Sunshine.
Una sonrisa apareció en su rostro dormido.
.
